José Manuel Sánchez

La invención del periodista

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Toda historia tiene un comienzo, y la de Stephen Glass fue la de imaginar una literatura apta para aquel que quisiera creérsela. Pero como todo relato que empieza con la invención de la realidad, si es para informar de algo que nunca ocurrió, el formato idóneo es la novela y no el periódico, así empieza la falsedad de la noticia inexistente. Si no hubiera sido por Kambiz Foroohar director del Forbes Digital, edición especializada en informática, aquella noticia de Glas en un artículo titulado “Hack Heaven” (El paraíso de los Hackers) publicado en el semanario The New Republic, no hubiera trascendido más que al papel de dicho medio. Adam Penenberg periodista del Forbes, había quedado en evidencia por su director, al no cubrir una noticia que trataba de la convención de piratas informáticos. Pero la mentira comienza a deshilacharse, el jersey de la palabra escrita empieza a perder el hilo del argumento que sostenga la pieza, el artículo no tenía fuentes verídicas y el periodista pierde toda credibilidad, de esta manera el articulo “Lies, damn lies and fiction” traducido al español sería “Mentiras, malditas mentiras y ficción” publicado en la edición del Forbes, derrocaría al prometedor periodista.

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               Foto de Adam L. Penenberg                                                                       Foto de Stephen Glass

La película de Billy Ray “El precio de la verdad” basada en el libro “El fabulador“, e interpretada por el actor canadiense Hayden Christensen, pone de manifiesto como el joven periodista Stephen Glass dispone de fuentes que son extraídas de la ficción. La paradoja de la película es que se encuentra contando a jóvenes alumnos de su antiguo instituto su historia de éxito, pero al final de la película no existen tales alumnos y se encuentra en la soledad del fracaso más absoluto. La imaginación del periodista en 27 de sus 41 artículos, fueron historias de humo que llenaron las páginas del medio cuyo nuevo director Chuck Lane, se interesó por desvelar tras una llamada del medio rival. La cuestión era que si estaban en lo cierto tenía trabajando a un cuenta cuentos en el semanario.

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La imagen es la única forma que un medio tiene para reforzar una noticia, a pesar de que se puede manipular una buena fotografía, toda regla periodística es informar, no inventar. Es ese el motivo que lleva a desenmascarar la falsedad de lo escrito para que no tenga un efecto demoledor en el lector que se cree de todo aquello que le cuentan.
El tratamiento de la mentira en el periodismo se ha podido observar a gran escala en la actualidad, uno de los ejemplos más significativo es el de Rupert Murdoch. Este magnate de la comunicación no ha tenido reparo alguno en manipular la información a su conveniencia para beneficiar sus propios intereses. En el documental OUTFOXED nos muestra el poder de los Medios de Comunicación como fuerza propagandística y de manipulación. En este caso la mentira se pone al servicio de los intereses privados, en el caso de Stephen Glas es por un interés individual.

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Otro ejemplo lo encontramos en Janet Cooke periodista de “The Washington Post” que tuvo que devolver su premio Pulitzer al admitir que se inventó la historia de un niño de ocho años al que llamó Jimmy y que decía ser adicto a la heroína. El artículo apareció en primera página el 28 de septiembre de 1980 con el título de “El mundo de Jimmy” e iba acompañado de una ilustración de Michael Gnatek.

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En la buena literatura, tal y cómo opinaba Gabriel García Márquez sobre el caso de Janet Cooke que le parecía tan injusto que le hubieran dado el Pulitzer como también que no le hubieran dado el nobel de literatura, se trata de la misma situación experimentada por Stephen Glass, son escritores con una desbordante fantasía que llegan a plasmarla en el papel, sin pensar siquiera, que el género periodístico es mostrar la realidad de lo que sucede como un hecho verídico y no ficticio. Pero no son los únicos casos que existen en la actualidad.

Se puede apreciar en todos los casos que la búsqueda del prestigio en algunos casos y del dinero en otros, se cobran un precio quizás demasiado alto, pues se pierde la credibilidad en el periodismo, y la confianza del lector se evapora. Las fuentes imaginadas para crear un producto, para componer una historia no hace más que desvirtuar lo que el escritor relata. Es evidente que la competencia entre profesionales existen en todos los sectores, pero si nos referimos al periodístico, esta claro que siempre habrá quien quiera ser mejor que su compañero a costa de lo que haga falta y si es para mentir, mejor.

Y como último matiz, no importa que el medio sea digital o de papel, lo que verdaderamente interesa es poder ofrecer al público lo que pasa en su entorno, y el actor principal de lo que el periodista cuenta no es él mismo, sino las personas a las que pregunta (sus fuentes) y que le proporciona los datos con lo que llegará hacer un artículo con la finalidad que sea consumido por el lector .

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