Maribel González

La ficción es para las novelas

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Maribel GonzálezForbes smokes out fake New Republic story on hackersyLies, damn lies and fiction” así se titulan los artículos de la revista digital Forbes que desmantelaron la farsa de Stephen Glass, editor asociado de The New Republic. En 1998, el joven periodista escribió “Hack Heaven“, un artículo que trataba sobre un hacker adolescente y que, al contrario de lo que pretendía, resultó ser el comienzo de una caída en picado. “Hack Heaven” estaba basado en acontecimientos ficticios y argumentado con fuentes inventadas por el propio Glass.

The New Republic a pesar de ser una publicación tradicional con una larga trayectoria no fue capaz descubrir el origen ficticio de las fuentes del artículo y lo publicó. “¿Por qué no te enteraste de esto?”, le preguntó Kambiz Foroohar, director de Forbes, al reportero Adam Penenberg cuando leyó el artículo. Penenberg, intrigado por la historia del joven hacker, sólo tuvo que buscar en Internet a una de las grandes empresas de software que se mencionaba en el texto, Jukt Micronics, para darse cuenta de que algo fallaba. Con el apoyo de su director, Penenberg comenzó una investigación a través de buscadores de internet, llamadas a información, búsqueda de licencias, registros e incluso habló con varios hackers. Ninguna de las fuentes utilizadas existía. En un intento por salvar su reputación, Glass inventó direcciones de correo electrónico, números de teléfono y una página web falsa de Jukt Micronics. Pero ya era tarde.

Stephen Glass / Fuente: Slate.com

Charles “Chuck” Lane, director de The New Republic, comprobó por sí mismo que el fraude de Glass era real y además, se dio cuenta de que “Hack Heaven” no era el único artículo basado en mentiras. Stephen Glass había hecho uso de la inventiva en 21 de los 47 artículos que había escrito para la revista The New Republic.  Glass fue despedido y The New Republic publicó una disculpa.

El caso de Stephen Glass dio la vuelta al mundo, no sólo por el escándalo que supuso para el mundo del periodismo y para la redacción de The New Republic, sino porque fue un punto importante del debate print vs online. Era la primera vez que un medio digital, con un año de vida, conseguía derribar a una publicación en papel con décadas de existencia y poner en tela de juicio la credibilidad de ésta. Al mismo tiempo, con el descubrimiento de este fraude, Penenberg demostró que el buen periodismo no es exclusivo de los medios tradicionales y afirmó: “No es el medio, es el periodista”.

En 2003, el guionista y director Billy Ray trasladó a la pantalla la historia de Stephen Glass en la película El precio de la verdad (Shattered Glass), protagonizada por Hayden Christensen (S. Glass), Steve  Zahn (A. Penenberg) y Peter Sarsgaard (Chuck Lane).

El precio de la verdad (Shattered Glass)

El precio de la verdad (Shattered Glass) Fuente: Filmaffinity

El mismo año del estreno de la película, Stephen Glass publicó la novela biográfica El fabulador. Actualmente, Glass vive en Los Angeles y es Licenciado en Derecho.

Conclusiones

La verificación por parte de los medios. En El precio de la verdad se observa como el artículo de Glass pasa todas las revisiones de la redacción sin levantar ni una sospecha, por tanto, la redacción de The New Republic fue casi tan responsable como el propio el periodista. Qué método de verificación seguía la revista para no darse cuenta de que algo fallaba si, como demostró Adam Penenberg, con una mínima búsqueda en Internet o una llamada bastaba para encontrar un error. El medio debe depositar confianza en sus periodistas, sin embargo, también ha de contrastar lo que estos escriben y procurar que todo sea verídico. Con una revisión no basta.

La importancia de la imagen. “Sabes lo que pudo evitar todo, no? Unas fotos. Cómo puedes inventar un personaje si tienes que fotografías a todo aquel de quien escribes”. Esta frase de la secretaria de The New Republic al director, Chuck Lane, demuestra la importancia de la fotografía. No sólo es un elemento visual, que llama la atención, también da credibilidad al texto, lo complementa. Algo tan simple como ponerle cara a un nombre, lo hubiese cambiado todo.

La ficción es para las novelas. El periodismo es la realidad y el periodista  es quien la difunde. La gente acude a los medios de comunicación en busca de información porque quiere saber qué está pasando a su alrededor. Cree en lo que los medios cuentan y, por tanto, los periodistas tienen que ser fieles a la realidad. Cuando los lectores busquen ficción, acudirán a la literatura y al cine. La ficción no es para los periodistas.

Periodismo responsable. En este caso, Stephen Glass no sólo inventó situaciones y fuentes, sino que intentó tapar sus mentiras creando otras. El periodista tiene que buscar las noticias, no puede caer en la desmotivación y decidir inventarlas. Hay que hacer lo posible por buscar fuentes, contrastarlas y estar presente para poder transmitir al lector unos hechos fiables y verídicos.

La influencia de los medios. El escándalo de The New Republic es una muestra de cómo una historia plagada de mentiras puede convertirse en un gran artículo sólo por el hecho de estar publicada en un revista que goza de un gran prestigio. Casos como el de Glass pusieron en entredicho la credibilidad y fiabilidad de todo lo que cuentan los medios.

Trailer de la película El precio de la verdad

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